La Moraña, "tierra de moros", forma parte de la meseta castellana; llanuras infinitas sembradas de trigo, cebada, remolacha o girasoles. En la Comarca de la Moraña podremos descubrir una interesante amalgama de pueblos repletos de arte mudéjar (testimonio de la influencia musulmana), de repentinos paisajes verdes que rompen con la monotonía del cereal, de impresionantes cielos a la puesta de sol, gentes, costumbres, exquisita gastronomía..., un lugar para pasear y descubrir sin prisas.
El paisaje morañego aparece salpicado de masas forestales de coníferas y alamedas en ríos y arroyos. Aves como la avutarda, la ganga, la ortega, el sisón o el aguilucho cenizo habitan en estas inmensas llanuras.
La ciudad de Arévalo, centro neurálgico de la comarca, rezuma historia por las calles, plazas, iglesias y castillos. Está surcada por los ríos Adaja y Arevalillo, testigos de las huellas romanas, árabes, visigodas y cristianas. Destacan las murallas, el álcazar (el arco de Alcócer), el puente que cruza el Arevalillo y plazas como la de la Villa, la del Arrabal y la del Real.
Otros pueblos de alrededor que merece la pena conocer son Velayos, Sanchidrián, Adanero, Santo Domingo de Las Posadas...
En cuanto a la gastronomía de la zona, el protagonista indiscutible es el cochinillo asado, conocido como cochinillo de Arévalo. Otros platos exquisitos en toda la comarca son las legumbres (garbanzos de Velayos y Fontiveros), cocido Morañego, sopas de ajo, cordero lechal, jamones de Crespos, quesos de oveja de Palacios de Goda...así como dulces, mantecados y bollería.